Propuesta de lectura para I.E.S.

ELISA EN LAS AULAS


   
¿Por qué recomendar leer «Elisa frente al mar»?

   Como autora, podría extenderme en explicar las razones por las que considero que esta novela podría ser una excelente herramienta didáctica para chicas y chicos en edad escolar (1), pero creo que nada mejor que las miradas de sus lectoras para exponerlas:

   (…) Nuria siente lo que todas hemos sentido y que no debería sentir nadie. Miedo. Porque estaba prohibido amar a otra chica y era lo peor que podía pasarte en la vida (…) Se trata de una defensa clara y didáctica de la visibilidad desde la perspectiva del daño emocional tan íntimo que se experimenta. Casi resulta apto para lo imposible: explicarle a quien no lo ha sentido (por ser hetero) lo que se sufre sólo por estar en el armario, las heridas que provoca la presión social, las consecuencias psicológicas e, incluso, las catástrofes que puedes llegar a hacer con tu vida por el miedo tan terrible que tienes encima. Creo que este es uno de los textos con los que las personas heterosexuales pueden comprender lo que implicaba (y por desgracia, aún implica para mucha gente) el simple hecho de ser homosexual.
(de la reseña en la web Lesbicanarias).


   (…) Además de la historia de amor que podríamos considerar la trama principal de la novela, hay una subtrama que no tiene menos interés y está relacionada con la violencia doméstica y sus consecuencia para todo el mundo….
(de la reseña en el blog «Libros que hay que leer»).


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   Creo que este par de opiniones resumen a la perfección el espíritu de la historia, que encierra en su núcleo una triple denuncia: de la homofobia (exterior e interiorizada), de la intolerancia y de la violencia machista.
     Estos tres temas podrían servir de base para el tratamiento de conceptos tales como:

        · La diversidad sexual, al visibilizar otras formas de sentir. Ayudar a la concienciación (o concienciación de la orientación sexual), a sensibilizar para conocer y conocerse.
   · Aceptar y respetarse mutuamente, generando actitudes de no discriminación por razones de orientación sexual, al conocer las consecuencias de la misma. Evitar actitudes de homofobia, situaciones de acoso a compañeros y compañeras y prejuicios que se pueden generar por los conflictos y las confusiones en esta etapa de cambios.
      · Exponer las terribles consecuencias de la violencia machista, generando situaciones de diálogo sobre los diferentes tipos de violencia (psicológica, física, sexual, social).

     Creo que la literatura no es tan solo un objeto de evasión, sino también de formación y reflexión. La adolescencia es una etapa de grandes cambios que suponen muchos interrogantes (entre ellos, cambios de madurez emocional). Es la fase del desarrollo fundamental de la orientación sexual, de la definición del quién soy, de la búsqueda de la identidad. Encontrar su lugar, el espacio que le sea más cómodo en lo que respecta a su sexualidad, también es un mandato del adolescente.
 En este sentido, el hecho de que los verbos emocionar, conmover y reflexionar hayan sido una constante en la mayoría de los comentarios y correos que he recibido de sus lectoras y lectores, es lo que me ha movido a proponer la novela como lectura para estudiantes. Estos comentarios versan, principalmente, sobre dos puntos: por un lado, el grado de identificación experimentado con la historia, y el hecho de que coincidan en señalarme lo que una novela así habría podido ayudarles en sus años de adolescencia («Nunca pude volar y la niñez terminó y la adolescencia se perdió y esa amputación, esa obligación de espiar desde la sombra lo que a otros se permitía gritar a pleno pulmón, mutiló una parte vital de mí» (2)).
    Por el otro, el valor didáctico que tendría para quienes no comparten la misma orientación sexual. De qué modo leer esta historia podría ayudar a los heterosexuales a comprender cómo se siente una persona LGTB al vivir en una sociedad que, aún a día de hoy, pese a los avances legislativos, no termina de aceptarles al 100 por cien. Cuánto daño y de qué modo afecta a sus vidas la intolerancia, los prejuicios.

    El doctor Juan Carlos Kusnetzoff, médico psiquiatra y sexólogo, dice, en su coleccionable Las 1.000 preguntas que siempre te hiciste sobre sexo: «Sea cual fuere el camino que un joven tome para encontrar su identidad sexual es fundamental que se sienta acompañado  –y contenido– por los adultos. Un trabajo arduo que representa hoy en día un desafío para los familiares, los educadores, los profesionales y la sociedad que los recibe en su crecimiento.» 

   Creo que «Elisa frente al mar» podría ser un buen instrumento de ayuda para orientar ese camino.


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   Si eres un Centro Educativo y deseas que «Elisa frente al mar» forme parte de tu programa de lectura (las edades recomendadas son para 3º y 4º de la ESO y Bachiller), estaré encantada de enviarte una copia del libro, sin compromiso de ningún tipo.
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DESCÁRGATE EL DOSSIER COMPLETO DE 
LA PROPUESTA DE LECTURA, AQUÍ.
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   Más información: 
   Para leer el primer capítulo, aquí.
   Para leer más reseñas y opiniones, aquí.




(1) Edades recomendadas para su lectura: alumnas y alumnos de 3º y 4º de la ESO y Bachiller.

(2) Fragmento de la novela

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